Parroquia La Milagrosa (Ávila)
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lunes, 30 de noviembre de 2015

Orar en Adviento por los refugiados



MADRID, 28 Nov. 15 / 02:50 pm (ACI/EWTN Noticias).- La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) lanzó un calendario para vivir el Adviento –tiempo de preparación para la Navidad– de una forma muy especial: Rezando por los cristianos perseguidos y refugiados en distintas partes del mundo.

“Adviento 2015. Cada día una oración”, alienta el calendario, disponible gratuitamente en su sitio web. En los recuadros que conforman el camino hacia Navidad se pide rezar por los cristianos en Irak, Siria y Afganistán, pero también por los refugiados en Somalia, Nigeria y otros países africanos.

El diseño del calendario fue realizado por el sacerdote español Patxi Bronchalo.

“Este domingo comienza el Adviento. ¿Te unes en oración por los millones de refugiados que este año pasarán la Navidad fuera de sus hogares?”, invita AIN en su página de Facebook.

“Te invitamos a rezar cada día por esa ‘Iglesia de campaña’ que es refugiada y refugia a tantos desplazados que permanecen aún en sus países de origen”, alienta la organización.

Para descargar el calendario de Adviento de Ayuda a la Iglesia Necesitada puede abrtirlo y bajarlo haciendo clic aquí

viernes, 2 de octubre de 2015

Seguirán viniendo y seguirán muriendo, porque la historia ha demostrado que no hay muro capaz de contener los sueños



La historia y la memoria nos muestran que las guerras, tragedias y catástrofes producen siempre una masiva y dramática huida de hombres y mujeres, niños y ancianos. A lo largo del tiempo los hemos llamado migrantes, asilados, desplazados, refugiados… La actual situación de su llegada a través de Europa exige ante todo la solidaridad de los gobiernos, de las instituciones públicas y de la ciudadanía consciente y comprometida, para disminuir en lo posible el sufrimiento de esas miles de personas y de las que seguirán llegando si no se abordan políticamente las causas de estos éxodos humanos. Pues la situación no es coyuntural, sino estructural y su solución no reside sólo en adoptar medidas rápidas de emergencia, sino en afrontar un cambio a fondo respecto a la inmigración, al derecho de asilo y el respeto efectivo de los Derechos Humanos aquí y en todas partes.

Recordemos que no estamos ante algo nuevo, por desgracia, sino ante una situación permanente en muchas áreas del mundo. Son muchos millones los inmigrantes, desplazados y refugiados que buscan o encontraron ya un lugar mejor para vivir, y de los cuales sólo una mínima porción llega a Europa, aunque eso despierta alarma social y fuertes medidas de control. En nuestra Fundación SEVILLA ACOGE cumplimos ya 30 años de presencia entre ellos y sabemos que nadie emigra o huye de su país por capricho, sino que se trata de víctimas de desplazamientos forzosos para salir de un estado de necesidad. Necesidad causada por la enorme desigualdad que aumenta sin cesar entre nuestro mundo enriquecido y sus países de origen.

De ahí que una verdadera política de inmigración y de asilo debería actuar sobre las causas de esa desigualdad, es decir, sobre las causas de las guerras, la miseria, la enfermedad, el desempleo, los débiles medios educativos, los criterios patriarcales y los fanatismos, el déficit de libertades y derechos, etc. Por eso, la primera proclama de nuestros responsables políticos y de los ciudadanos conscientes debiera ser la defensa del derecho a no emigrar nunca por la fuerza de la necesidad, y defender en el mundo unas condiciones de vida que nivelen el foso de las desigualdades existente entre el centro y la periferia; así nadie saldría de su país forzado, sino libremente si lo desea. Es cinismo político e hipocresía social si sólo se acogen a quienes huyen del fuego, pero no se adoptan los medios necesarios para apagar los incendios provocados en tantas partes del mundo. De modo que, si no vamos a las causas, de poco sirve lamentar y paliar en algo las consecuencias.

No estamos ante una crisis humanitaria pasajera, sino ante el resultado del fracaso de unas políticas centradas sólo en el control de los flujos migratorios mediante inversiones millonarias para financiar sus dispositivos (Frontex, Eurosur), vigilar fronteras (Melilla, Ceuta, Italia, Grecia, Mediterráneo), la restricción de derechos a inmigrantes (devoluciones en caliente, negación de tarjeta sanitaria, etc.), la eliminación del 80% del presupuesto estatal para cooperación al desarrollo, etc…

No estamos ante una crisis de refugiados que cesará cuando termine la guerra en Siria, sino ante los resultados de una política geoestratégica de la OTAN, de los intereses de EE.UU en la zona, de los fundamentalismos político-religiosos de los países árabes y otros, del conflicto interminable en Israel-Palestina, de la invasión neocolonial de gran parte de África por poderes económicos multinacionales, de terrorismos diversos, etc. La magnitud de los conflictos provoca que la emigración no sea algo pasajero, por lo que la gente seguirá saliendo o huyendo de allí donde es muy difícil vivir. No habrá suficientes muros ni alambradas con cuchillas que los detengan. “Seguirán viniendo y seguirán muriendo, pero no hay nadie capaz de contener los sueños”. Por ello, cumplamos unos y otros -gobiernos y ciudadanos conscientes- con nuestras obligaciones humanitarias, pero sin olvidar el deber de conocer y denunciar las causas y a sus responsables y exigir sin cesar un orden mundial justo.

En muchos lugares crece el clamor ciudadano de personas y organizaciones de todo tipo y se multiplican innumerables iniciativas de ayuda ante la llegada imparable de refugiados a Europa. Ante este empuje cívico, los Gobiernos, a remolque y de mala gana, quieren asumir algunas medidas de acogida. Ojalá que toda esa reacción positiva sirva para cambiar las políticas de asilo -y también las de inmigración- en la Unión Europea y concretamente en nuestro país. Es un sarcasmo hipócrita mostrarse generosos con unos y duros con otros. Sería una cruel paradoja tratar a los refugiados como sujetos de derechos, pero negárselos al mismo tiempo a las personas inmigrantes, tanto a las que llevan años viviendo aquí como a todas las que calladamente siguen llegando. Por eso, queremos ver cuánto tiempo durará esta toma de conciencia del drama humano de la emigración y cuál será el impacto real sobre las decisiones de nuestros gobernantes, no sólo a corto sino a largo plazo.

La Fundación Sevilla Acoge, tras tres décadas haciendo acogida de personas migrantes, continúa en ese compromiso. Y ante la actual situación de emergencia humanitaria, está unida  con las diversas iniciativas ciudadanas que se están implantando en nuestra ciudad. Queremos una ciudad comprometida con los Derechos Humanos no sólo ahora sino siempre y en cualquier circunstancia humanitaria 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Acogida generosa y coordinada a los refugiados


LAS ENTIDADES DE ACCIÓN SOCIAL DE LA IGLESIA EN ESPAÑA UNEN SUS RECURSOS PARA IMPULSAR UNA ACOGIDA GENEROSA Y COORDINADA A LOS REFUGIADOS

Dentro de una acción estatal conjunta, Cáritas Española, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús, y Justicia y Paz pondrán en cada Diócesis todos sus recursos a disposición de las necesidades de los refugiados cuya protección sea asumida por nuestro país.

Madrid, 8 de septiembre de 2015.- En una reunión celebrada ayer en Madrid, Cáritas Española, la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz han acordado desarrollar una estrategia estatal conjunta como entidades de acción social de la Iglesia católica en España para organizar una respuesta generosa y  coordinada al llamamiento que el Papa Francisco ha dirigido este domingo a las “parroquias,  las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios de toda Europa” para acoger a los refugiados.

Propuesta conjunta de acogida

En ese encuentro, las entidades de iglesia han acordado ir de la mano en cada una de las respuestas que se vayan articulando para organizar la acogida en el marco del compromiso de protección internacional que asuma finalmente el Estado español. Para ello, se ha decidido poner a punto una propuesta conjunta cuando el proceso de acogida de refugiados en nuestro país esté definido en el seno de la Unión Europea. Esta propuesta tomará en consideración los generosos ofrecimientos que desde las distintas Diócesis, Parroquias, congregaciones religiosas y comunidades están llegando a cada una de nuestras entidades. Invitamos, en este sentido, a que en los diferentes espacios de la Iglesia se participe en este proceso de acogida a los refugiados de forma tranquila para garantizar una respuesta coordinada y común. Nuestras entidades cuentan con una larga experiencia de trabajo sobre la realidad de la migración y el refugio, tanto en las regiones de origen como en los países de tránsito y de acogida. Conocemos tanto su  causas como las necesidades de acompañamiento y protección de cada una de las personas que abandonan sus hogares en busca de justicia, libertad y dignidad.

Cáritas Española, Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, Sector Social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz seremos generosos en la respuesta fraterna que articulemos a nivel estatal. Como entidades de Iglesia ofrecemos nuestra colaboración a los poderes públicos en aquellos aspectos de la acogida y el acompañamiento a los refugiados donde el Estado, como máximo garante de la protección de estas personas, no pueda asumir. Una vez definido cuál va a ser el itinerario de colaboración podremos concretar, con la mayor urgencia posible, el plan de actuación común que como Iglesia deberemos desarrollar a medio y largo plazo en cada uno de los ámbitos diocesanos.

No es sólo una crisis de refugiados

Como hemos señalado en nuestra nota de prensa del pasado 2 de septiembre, no estamos sólo ante una crisis humana, sino ante la evidencia de un fracaso absoluto de las políticas europeas de migración y de cooperación, que han estado más preocupadas en cerrar las fronteras a cualquier precio antes que ocuparse de la desesperada situación de miles de seres humanos o de la obligada protección de sus derechos humanos. No se trata únicamente de una crisis de refugiados. Y no podemos ni debemos quedarnos sólo en una respuesta de emergencia a todas esas personas que, efectivamente, necesitan de nuestra protección.

Nos preocupa, en ese sentido, el riesgo para la convivencia que supone la consolidación del mensaje que se escucha estos días de “refugiados sí, migrantes no”. Debemos ser capaces de romper ese mensaje, trasladando a toda la opinión pública y a nuestros espacios y comunidades eclesiales la complejidad de las causas comunes que motivan la movilidad humana, ya se trata de refugio o de migración, como ámbitos inseparables e íntimamente relacionados. Urge, por ello, recordar la inspiración evangélica de nuestro compromiso, que ante la pregunta «Señor, ¿cuándo te vimos forastero, y te acogimos?», Dios Padre nos responde: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,31-46).

Contactos para MCS

Cáritas: Angel Arriví comunicacion.ssgg@caritas.es (91.444.10.16 - 619.04.53.81)
CONFER: Eduardo García mcs@confer.es (651.58.96.18)
Justicia y Paz: Emilio Gómez Ciriano (610.78.20.69)
Sector Social Compañía de Jesús: Elena Rodríguez-Avial prensa@jesuitas.es (653 86 28 10)