Parroquia La Milagrosa (Ávila)
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lunes, 22 de febrero de 2016

¿Qué quieren decir los expertos cuando nos llaman pobres?


Muchos, y frecuentes, son los estudios que se difunden sobre el grado de pobreza que sufre la sociedad española, sobre el porcentaje de ciudadanos en riesgo de exclusión social y el incremento de la desigualdad social. La prolongada crisis económica ha puesto de moda el sustantivo, ahora acompañado de adjetivos: se habla de pobreza infantil, de pobreza crónica, de trabajadores pobres con ingresos y, también, de pobreza urbana. Nunca como ahora, ningún comentario sobre coyuntura evita esa palabra.

Omnipresente, amenazadora, recalcitrante. Ahí está. ¿De qué pobreza estamos hablando?

No todos los países, no todos los continentes, miden la pobreza de la misma manera. No se mide igual en Estados Unidos, que en Latinoamérica, África o ahora Europa, pero siendo el entorno europeo el que nos interesa, las estadísticas no nos dejan en buen lugar, y a veces las escuchamos como si no tuviera que ver con nosotros. España está a la cola de la Europa comunitaria, da igual el indicador que se utilice.

Lo primero que habría que decir, tras consultar a siete sociólogos e investigadores sociales, es que las mediciones son relativas. Y, también, que los afectados no suelen reconocerse como pobres en las encuestas de percepción. La palabra es tan severa, tan dura, que se asocia a un estado cercano a la mendicidad: es lo que podría denominarse como pobreza absoluta. Un grupo de empresarios se reunió con la alcaldesa Ada Colau, que les pasó una encuesta según la cual la mitad de la población de Barcelona no podría cambiar la caldera de gas a fin de mes (su coste está alrededor de los 1.500 euros). Los empresarios respondieron que los datos eran falsos. “Si fueran falsos, ¿estaría yo de alcaldesa?”, respondió Colau... seguir leyendo

viernes, 2 de octubre de 2015

Seguirán viniendo y seguirán muriendo, porque la historia ha demostrado que no hay muro capaz de contener los sueños



La historia y la memoria nos muestran que las guerras, tragedias y catástrofes producen siempre una masiva y dramática huida de hombres y mujeres, niños y ancianos. A lo largo del tiempo los hemos llamado migrantes, asilados, desplazados, refugiados… La actual situación de su llegada a través de Europa exige ante todo la solidaridad de los gobiernos, de las instituciones públicas y de la ciudadanía consciente y comprometida, para disminuir en lo posible el sufrimiento de esas miles de personas y de las que seguirán llegando si no se abordan políticamente las causas de estos éxodos humanos. Pues la situación no es coyuntural, sino estructural y su solución no reside sólo en adoptar medidas rápidas de emergencia, sino en afrontar un cambio a fondo respecto a la inmigración, al derecho de asilo y el respeto efectivo de los Derechos Humanos aquí y en todas partes.

Recordemos que no estamos ante algo nuevo, por desgracia, sino ante una situación permanente en muchas áreas del mundo. Son muchos millones los inmigrantes, desplazados y refugiados que buscan o encontraron ya un lugar mejor para vivir, y de los cuales sólo una mínima porción llega a Europa, aunque eso despierta alarma social y fuertes medidas de control. En nuestra Fundación SEVILLA ACOGE cumplimos ya 30 años de presencia entre ellos y sabemos que nadie emigra o huye de su país por capricho, sino que se trata de víctimas de desplazamientos forzosos para salir de un estado de necesidad. Necesidad causada por la enorme desigualdad que aumenta sin cesar entre nuestro mundo enriquecido y sus países de origen.

De ahí que una verdadera política de inmigración y de asilo debería actuar sobre las causas de esa desigualdad, es decir, sobre las causas de las guerras, la miseria, la enfermedad, el desempleo, los débiles medios educativos, los criterios patriarcales y los fanatismos, el déficit de libertades y derechos, etc. Por eso, la primera proclama de nuestros responsables políticos y de los ciudadanos conscientes debiera ser la defensa del derecho a no emigrar nunca por la fuerza de la necesidad, y defender en el mundo unas condiciones de vida que nivelen el foso de las desigualdades existente entre el centro y la periferia; así nadie saldría de su país forzado, sino libremente si lo desea. Es cinismo político e hipocresía social si sólo se acogen a quienes huyen del fuego, pero no se adoptan los medios necesarios para apagar los incendios provocados en tantas partes del mundo. De modo que, si no vamos a las causas, de poco sirve lamentar y paliar en algo las consecuencias.

No estamos ante una crisis humanitaria pasajera, sino ante el resultado del fracaso de unas políticas centradas sólo en el control de los flujos migratorios mediante inversiones millonarias para financiar sus dispositivos (Frontex, Eurosur), vigilar fronteras (Melilla, Ceuta, Italia, Grecia, Mediterráneo), la restricción de derechos a inmigrantes (devoluciones en caliente, negación de tarjeta sanitaria, etc.), la eliminación del 80% del presupuesto estatal para cooperación al desarrollo, etc…

No estamos ante una crisis de refugiados que cesará cuando termine la guerra en Siria, sino ante los resultados de una política geoestratégica de la OTAN, de los intereses de EE.UU en la zona, de los fundamentalismos político-religiosos de los países árabes y otros, del conflicto interminable en Israel-Palestina, de la invasión neocolonial de gran parte de África por poderes económicos multinacionales, de terrorismos diversos, etc. La magnitud de los conflictos provoca que la emigración no sea algo pasajero, por lo que la gente seguirá saliendo o huyendo de allí donde es muy difícil vivir. No habrá suficientes muros ni alambradas con cuchillas que los detengan. “Seguirán viniendo y seguirán muriendo, pero no hay nadie capaz de contener los sueños”. Por ello, cumplamos unos y otros -gobiernos y ciudadanos conscientes- con nuestras obligaciones humanitarias, pero sin olvidar el deber de conocer y denunciar las causas y a sus responsables y exigir sin cesar un orden mundial justo.

En muchos lugares crece el clamor ciudadano de personas y organizaciones de todo tipo y se multiplican innumerables iniciativas de ayuda ante la llegada imparable de refugiados a Europa. Ante este empuje cívico, los Gobiernos, a remolque y de mala gana, quieren asumir algunas medidas de acogida. Ojalá que toda esa reacción positiva sirva para cambiar las políticas de asilo -y también las de inmigración- en la Unión Europea y concretamente en nuestro país. Es un sarcasmo hipócrita mostrarse generosos con unos y duros con otros. Sería una cruel paradoja tratar a los refugiados como sujetos de derechos, pero negárselos al mismo tiempo a las personas inmigrantes, tanto a las que llevan años viviendo aquí como a todas las que calladamente siguen llegando. Por eso, queremos ver cuánto tiempo durará esta toma de conciencia del drama humano de la emigración y cuál será el impacto real sobre las decisiones de nuestros gobernantes, no sólo a corto sino a largo plazo.

La Fundación Sevilla Acoge, tras tres décadas haciendo acogida de personas migrantes, continúa en ese compromiso. Y ante la actual situación de emergencia humanitaria, está unida  con las diversas iniciativas ciudadanas que se están implantando en nuestra ciudad. Queremos una ciudad comprometida con los Derechos Humanos no sólo ahora sino siempre y en cualquier circunstancia humanitaria 

jueves, 1 de octubre de 2015

Comunicado de “Por una Vida Digna " en el Día Internacional de las personas mayores



El día 1 de Octubre se celebra el día internacional de las personas mayores. Creemos que es necesario y urgente ensalzar a este sector de la población, al que le debemos los muchos derechos sociales y laborales de los que todavía disfrutamos en la actualidad. Ellas/os, nuestras/os mayores, en muchos casos son un sector empobrecido. Hay muchos informes que aseguran que en los últimos años están sufriendo de manera muy notable las consecuencias de la denominada “crisis”:
  • No son pocos los que sufren la pobreza energética, sin poder hacer uso de luz y calefacción por no poder pagar las facturas.
  • Otros están viéndose afectados por los recortes y demoras en la aplicación de la Ley de Dependencia.
  • Todos, se han visto afectados por el copago, más preciso sería decir repago, farmacéutico.
  • Todos ven rebajadas sus pensiones y lo que es más grave, han perdido la garantía de la actualización de las mismas en función del Índice de Precios al Consumo.

Además es un hecho, constatado que muchas/os se tienen que hacer cargo de dar de comer y ayudar económicamente  a hijas/os y nietas/os, que han caído en las garras del paro o se ven acuciados por el pago de hipotecas por haber derivado a situaciones de  peor fortuna.

Son un gran sostén en nuestra sociedad y sin embargo son invisibles. Tenemos muchas cosas que aprender  de ellas/os, de sus sacrificios, su lucha obrera y política durante la dictadura, sus reivindicaciones y su estar ahí para echar una mano.

En esta sociedad globalizada y tecnológica que nos permite estar al tanto en el minuto cero de cualquier cosa que ocurra en el mundo, crece el individualismo y nos olvidamos de nuestra propia historia, que es la que ha posibilitado que estemos donde estamos.

Desde la asociación “Por una vida digna”, luchamos por la dignidad de todas las personas, fundamentalmente de los más mayores, para que sean reconocidos sus derechos para no tener que entrar en el umbral de la pobreza como muchas veces ocurre.

Por ello, también, informamos y asesoramos para que todas/os ellas/os reciban lo que les corresponde en pensiones, devolución del copago farmacéutico…, y denunciamos la situación de pobreza a la que muchas/os se ven abocados

Todas/os tenemos derecho a vivir con dignidad pero sobre todo las/os más vulnerables, que son entre otras/os, nuestras/os mayores, que se merecen descanso y tranquilidad después de toda una vida de trabajo.

Para ellas/os nuestro mayor reconocimiento y gratitud, en este y en todos los días. Gracias por vuestra inigualable aportación.

Qué disfrutéis/disfrutemos

Un saludo

jueves, 10 de septiembre de 2015

Carta del Visitador de la Provincia de Madrid sobre ayuda a los refugiados


El Visitador de la Provincia canónica de Madrid, P. Joaquín González, C. M., ha escrito una carta-circular a todos los miembros de dicha Provincia. En ella expone lo que él y su Consejo Provincial han decidido sobre el drama y la situación trágica de los refugiados.

El núcleo fundamental de la carta dice: “Desde el Consejo Provincial, queremos hacer una llamada a cada una de nuestras Comunidades para que os mantengáis en permanente contacto con las Cáritas diocesanas respectivas u otros organismos especializados. De esta manera, cuando se concrete el número y necesidades de los que llegarán a España, podremos poner a disposición de estos refugiados, siempre que sea posible, aquellos recursos de que disponemos en cada uno de los lugares donde nos hallamos presentes. En unos casos, serán inmuebles propios de la Congregación. En otros, serán casas parroquiales o diocesanas. Desde el Consejo Provincial, también estamos pensando en cómo dar la respuesta más adecuada al problema. En definitiva, se trata de ofrecer una ayuda en la medida de nuestras posibilidades”.

Por su importancia, urgencia y actualidad, ponemos, a continuación, la carta-circular íntegra en formato PDF.



jueves, 30 de abril de 2015

Comunicado de la JOC y la HOAC ante el 1º de mayo


No vivimos tiempos de recuperación laboral y social en nuestro país cuando hay más de 12 millones de pobres, mientras que la riqueza de los más ricos sigue aumentando. Prsisten tasas desempleo superiores al 23%, y la precariedad laboral es cada vez mayor. El 90% de los empleos creados en los últimos años son temporales, y muchos a tiempo parcial. Los trabajadores pobres superan ya el 12%.

MIRAR EL PASADO, LUCHAR EL PRESENTE, CONSTRUIR EL FUTURO
Comunicado de la JOC y la HOAC ante el 1º de mayo 

Celebramos un año más el 1 de mayo, día festivo y reivindicativo para el movimiento obrero en todo el mundo, y día también de celebración en nuestra Iglesia, fiesta de San José Obrero, trabajador que nos mostró la dignidad de ser un obrero, herencia que compartió con el propio Jesús. 

Para la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), movimientos de militantes obreros cristianos, este día es especial por doble motivo. Como trabajadores, porque lo celebramos codo con codo con nuestros hermanos para que se realice de una vez la dignidad que no vemos reconocida, y como cristianos, porque en Jesús obrero tenemos el mejor fundamento de poder conseguir la utopía que anhelamos: una sociedad de hermanos donde todos y todas podamos tener un trabajo digno que nos permita nuestro sostenimiento y el de nuestras familias, nuestra realización personal y nuestra contribución a esa sociedad mejor (CV, 63). 

Celebramos este 1º de mayo MIRANDO AL PASADO. Esta fiesta nació a finales del siglo XIX, en París. Se concibió como jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a aquellas y aquellos que murieron por reivindicar los tres 8 -8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para la relación social- y marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial, de manera que el 1 de mayo quedó consagrado como día para manifestar la inalienable dignidad del trabajador frente al capital. Hoy nos seguimos preguntando ¿cuántas movilizaciones seguirán siendo necesarias para que se acaben aceptando las más justas reivindicaciones del mundo del trabajo? ¿Cuántas más para que recobremos la conciencia de la dignidad de las personas como lo más sagrado? 

La Iglesia hemos ido acompañando a lo largo de la historia los procesos de cambio, intentando iluminar desde la fe los acontecimientos y la realidad social cambiante. Quizá muchas veces con nuestras sombras, en forma de tibieza, de confusión o de diagnósticos equivocados. A la vez también, con indiscutibles llamadas y manifestaciones en defensa de la dignidad de las personas: “Cuando la vida social –también el trabajo- pone en el centro al dinero, y no a la persona, negamos la primacía del ser humano sobre las cosas, negamos la primacía de Dios” (Evangelii Gaudium 55). 

Hoy nos encontramos con graves situaciones de desempleo, desigualdad, pobreza y precariedad, en todo el mundo. Son signo y consecuencia de una forma de hacer y funcionar en la que la lógica prevalente es la del dinero, no la de procurar garantizar el bien-ser o bien-vivir de todas las personas. 

El último informe Foessa indica cómo la crisis está causando un riesgo de falta de cohesión social en España que se ha fundamentado en estos últimos años en el incremento de la desigualdad, el aumento del desempleo, el descenso de los sistemas de protección social, el desgaste de los mecanismos de protección familiar, las desigualdades territoriales y las dificultades recaudatorias, debidas a la economía sumergida y el fraude fiscal. 

Cuando observamos esta realidad, no podemos olvidar, como dice el Papa Francisco, que “el desempleo es consecuencia de un sistema globalizado en el cual el dinero es el ídolo y el único que manda”, o que “se descarta a los jóvenes y a los ancianos”. 

No vivimos tiempos de recuperación laboral y social en nuestro país cuando:
  • hay más de 12 millones de pobres, mientras que la riqueza de los más ricos sigue aumentando.
  • persisten tasas desempleo superiores al 23%, y la precariedad laboral es cada vez mayor.
  • el 90% de los empleos creados en los últimos años son temporales, y muchos a tiempo parcial
  • los trabajadores pobres superan ya el 12%.
  • En 1.700.000 familias, ninguno de su miembros tiene empleo y más de 700.000 no tienen ningún ingreso.
  • más de la mitad de los desempleados (55,71%) ya no cobra ningún tipo de prestación.
  • los desahucios siguen siendo una lacra para tantas familias arruinadas. Según el INE, fueron 184 al día en 2013, y se incrementaron un 7,8% en 2014.
  • la mitad de los y las jóvenes están en desempleo, muchos abocados a la emigración forzosa, ocupando puestos de cualificación inferior a su nivel de estudios...
  • las personas inmigrantes engrosan la bolsa de la economía sumergida y tienen los peores salarios.
  • la brecha salarial entre ambos sexos sigue aumentando, (...)

Esta situación, estos datos, son fuente de indignación y de dolor. También son una llamada a nuestra conciencia. No se puede construir un mundo que camine hacia la igualdad y la justicia desde las premisas sobre las que funciona nuestra economía nacional e internacional, nuestras relaciones laborales, nuestro funcionamiento social. No hay remedio si no empezamos a poner a las personas y a las familias, especialmente a las más empobrecidas y castigadas, en el centro. Por eso queremos LUCHAR EL PRESENTE, tratando de ser alza-voz del sufrimiento y las esperanzas de tantas personas trabajadoras y sus familias “He oído el clamor de mi pueblo” (Ex 6,5)

En el mundo obrero y del trabajo necesitamos que se promuevan políticas:
  • que recuperen el sentido humano del trabajo,
  • que promuevan trabajo digno,
  • que pongan sus objetivos en erradicar la pobreza y la desigualdad,
  • que fomenten una verdadera participación ciudadana,
  • que defiendan los derechos sociales como un deber de justicia,
  • que defiendan la vida en todas sus etapas.

Ante esta situación recordamos las recientes palabras del Papa Francisco: "No es suficiente con que los pobres recojan migajas que caen de la mesa de los ricos, hay bienes básicos como la tierra, el trabajo y la casa, además de servicios públicos como salud, educación, seguridad o medio ambiente, de los que ningún ser humano debería quedar excluido (...). Mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se lograrán resolver los males de la humanidad". (Acto inaugural de la VII Cumbre de las Américas).

Y como seguidores de Jesús de Nazaret en su Iglesia y como testigos de la resurrección, anunciamos la esperanza como programa de acción. Esperanza que nos ayude a cambiar la manera de sentir, pensar y actuar, superando los viejos planteamientos capitalistas del beneficio como único motor posible de la historia, para ir alumbrando y CONSTRUYENDO EL FUTURO, como ya ocurre en muchas partes, alternativas que vayan generando una nueva realidad desde la dignidad y la fraternidad donde la persona sea lo primero.

Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)

miércoles, 29 de abril de 2015

Solidaridad con Nepal


El terremoto que ha sacudido Nepal este fin de semana ha dejado en una situación muy difícil a más de 2 millones de niños y niñas, que necesitan urgentemente agua, cobijo, protección y servicios de salud. La situación del país, uno de los más pobres del mundo, no era buena antes del terremoto y actuar con rapidez es fundamental para que los derechos de la infancia afectada no se vean vulnerados.

¡Anima a tu clase a expresar sus buenos deseos para los niños y niñas de Nepal! Una antigua tradición tibetana son las banderas de plegarias, que dan buena suerte y prosperidad a quien las contempla: os proponemos plasmar en ellas vuestros buenos deseos para los afectados por el terremoto y colocarlas en un lugar visible para no olvidarnos de la infancia de Nepal.

miércoles, 22 de abril de 2015

Iniciativas que salvan



Como todos los años la Comunidad de Sant’Egidio publica la Guía “Dónde dormir, comer y lavarse en Madrid”. Esta guía quiere ser una brújula para todos los que se encuentran en situaciones de dificultad en Madrid, así como una orientación para todo el que desea ayudar. 



Ideas como estás son importantes para asegurar la dignidad humana de los que están en situación social de exclusión. Poco a poco van apareciendo iniciativas similares en otras ciudades de España, como Centro de Higiene de la Obra Social María Milagrosa de Valladolid:



En Ávila, ¿podemos pensar en como dar respuesta a las necesidades más básicas de los excluidos sociales? Ya está casi en marcha el economato social desde Cáritas Diocesana, los Despachos de Acogida de cada parroquia están prestando la primera intervención y está el albergue-comedor que cuídan las Hijas de la Caridad; pero ¿podemos hacer más?

martes, 17 de marzo de 2015

A los 70 años de la ONU


By Joseph Chamie

La conmemoración de los 70 años de la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) invita a reflexionar sobre si la población mundial está mejor o peor desde el punto de vista demográfico que hace siete décadas.

Para evaluar las distintas perspectivas y distinguir entre opiniones personales y datos duros, es fundamental analizar algunos cambios demográficos ocurridos desde que el organismo fue fundado el 24 de octubre de 1945.

Quizá el más visible sea el aumento de la población mundial, que actualmente llega a 7.300 millones de personas, 5.000 millones más que cuando se creó la ONU, pero con considerables variaciones entre las regiones.

En lugares como África subsahariana y Asia occidental (Medio Oriente y los países del Cáucaso) se registró un aumento de 500 por ciento o más en las últimas siete décadas.

En cambio, en Europa, la población aumentó 40 por ciento o menos en el mismo lapso.

El crecimiento de la población mundial que a mediados del siglo XX era de 1,8 por ciento se disparó a 2,1 por ciento a fines de los años 60. Actualmente se ubica en 1,1 por ciento, el más bajo desde la creación de la ONU.

En términos absolutos, la Tierra sumaba aproximadamente 47 millones de personas al año a mediados de siglo. El aumento anual casi se duplicó a 91 millones a fines de los años 80 y luego comenzó a disminuir a las actuales 81 millones.

Una consecuencia importante de las diferentes tasas de crecimiento demográfico ha sido la distribución geográfica de la población. Hace 70 años, alrededor de una de cada tres personas residía en las regiones más desarrolladas, pero en la actualidad es alrededor de la mitad de esa proporción o 17 por ciento.

También son significativos los cambios demográficos regionales. Por ejemplo, mientras Europa y África representaban a mediados del siglo XX, 22 por ciento y ocho por ciento de la población mundial respectivamente, actualmente esa proporción se invirtió a 10 por ciento para el primero y 16 por ciento para el segundo.

Quizá, el cambio demográfico más aplaudido sea la disminución de la mortalidad, incluida la infantil y la materna.

La mortalidad infantil en los últimos 70 años cayó de 140 a 40 fallecidos cada 1.000 nacidos vivos. La disminución de este indicador en todos los grupos de edad implica que la esperanza de vida al nacer sea de 70 años, ganándose unos 25 años respecto de 1950.

Otro cambio notable es la disminución de la fertilidad.

Como resultado de que hombres y mujeres lograran un control sin precedentes sobre el número, el espaciado y el momento de tener hijos, la fertilidad mundial disminuyó de forma significativa de un promedio de cinco nacimientos por mujer, a mediados del siglo XX, a 2,5 en la actualidad.

Como consecuencia de la disminución de la fertilidad y la mortalidad, la población envejeció. En las últimas siete décadas, la edad mediana de la población mundial aumentó seis años, de 24 a 30 años.

Además, la proporción de personas de 80 años o más se triplicó en el mismo plazo, aumentando de 0,5 por ciento a 1,6 por ciento.

La composición sexual de la población se mantuvo relativamente equilibrada y estable en los últimos años, con un índice de masculinidad de entre 100 y 102 hombres cada 100 mujeres.
Nacen ligeramente más varones que niñas, pero en muchos países, en especial en los más ricos, hay más mujeres por la baja mortalidad femenina.

Las excepciones notables a esa regla general son China e India, cuyo índice de masculinidad es de 107 hombres cada 100 mujeres por el aborto selectivo de fetos femeninos.

La razón de sexo al nacimiento en la mayoría de los países es de 105 varones cada 100 niñas, pero en China asciende a 117 y en India en 111, notoriamente mayor que sus anteriores índices de masculinidad.

Otro cambio demográfico notable es la urbanización de la población.

Si bien una minoría de personas, 30 por ciento, vivía en zonas urbanas en los años 50, actualmente la mayoría, o 54 por ciento, vive en las ciudades.

La migración del campo a las ciudades se dio en todas las regiones, con muchos países históricamente rurales y menos desarrollados, como China, Indonesia, Irán y Turquía, transformándose rápidamente en sociedades urbanas.

También es significativo el surgimiento de megaciudades, aglomeraciones de 10 millones o más habitantes. En los años 50, había una sola ciudad en esa categoría, Nueva York, con 12,3 millones de personas.

En la actualidad, hay 28, siendo Tokio la más grande con 38 millones de habitantes, seguida de Nueva Delhi, con 25 millones, Shangai, con 23 millones, y Ciudad de México, Mumbai y San Pablo con alrededor de 21 millones cada una.

Las migraciones internacionales entre países y regiones se incrementó en forma notable.

Hace medio siglo, 77 millones de personas, o casi tres por ciento de la población mundial, eran inmigrantes, es decir que vivían en un lugar distinto al que nacieron. Ese número se triplicó a 232 millones, poco más de tres por ciento de la población mundial.

La mayoría de las migraciones son legales, pero cada vez más hombres y mujeres con sus hijos e hijas, deciden por distintas circunstancias y deseos, emigrar de forma ilegal. Es difícil tener cifras exactas de estos últimos, pero se estima que por lo menos 50 millones personas están en esa situación.

También aumentó el número de refugiados en los últimos años. A mediados del siglo XX se estimaba que un millón de personas estaban desarraigadas tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

A principios de los años 90, el número de refugiados se disparó a 18 millones de personas. Las últimas estimaciones indican que hay 16,7 millones de personas en esa situación, pero en aumento.

Además, las personas obligadas a abandonar sus hogares por conflictos, entre las que hay refugiadas, solicitantes de asilo y desplazadas, ascendió a 51,2 millones, la primera vez que superó las 50 millones tras la Segunda Guerra Mundial.

De todos estos números se deduce que en muchos aspectos la situación de la población mundial mejoró, pero en otros no necesariamente y en otros más, decididamente empeoró.

Si bien la baja mortalidad y la mayor esperanza de vida son mejoras notables, así como la menor fertilidad y que las personas puedan decidir cuándo y cuántos tener hijos, la consecuencia lógica del envejecimiento de la población requiere importantes ajustes sociales.

Pero la proporción de refugiados y desplazados es peor que hace medio siglo. Y las circunstancias y el número de personas que abandonan sus hogares difícilmente vaya a mejorar en un futuro cercano, dada la mayor inestabilidad política, las guerras civiles y el deterioro de las condiciones económicas en muchos países.

Por último, el crecimiento poblacional sin precedentes, el más rápido de la historia, sumó 5.000 millones de personas más desde mediados del siglo XX, lo que plantea serios desafíos a la humanidad como la producción de alimentos, la contaminación, el recalentamiento climático, la escasez de agua, la degradación ambiental, el hacinamiento, la pérdida de biodiversidad y el menor desarrollo socioeconómico.

La actual disminución del crecimiento de la población es un indicio de una futura estabilización demográfica, pero quizá recién para fines del siglo XXI.

Entonces se estima que la población mundial llegará a 10.000 millones de personas, o sea 2,5 millones más que ahora o cuatro veces más que cuando se fundó la ONU.

Editado por Kitty Stapp
Traducido por Verónica Firme
Joseph Chamie, exdirector de la División de Población 
de la Organización de las Naciones Unidas.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La Valla I


Hace unos días oí una noticia escalofriante: se van a cerrar los campamentos cercanos a la valla entre Marruecos y España por peligro.... Parece que el peligro son los emigrantes que no traen más que enfermedades, necesidad, violencia y muerte.

Me tocó porque hace solo unos días escuché al vivo el testimonio de cinco hombres africanos, jóvenes, llenos de vida, de su lucha por vivir, por trabajar dignamente y por ayudar a los miembros de su familia en Camerún y Guinea.

Nos narraron las penurias del largo viaje desde su país hasta nuestras fronteras, la dureza del desierto, el desespero de seguir hacia el norte porque en los países vecinos a los suyos no encontraban trabajo, apenas algo para poder sobrevivir.

Alguno jamás había oído hablar de España, no sabía dónde estaba, no era su meta llegar aquí sino encontrar un lugar donde vivir en paz y ayudar a los suyos. Al llegar a Marruecos se encontraron con los miles de compañeras y compañeros que intentan saltar la valla cada día. Una experiencia cuando menos traumática para los supervivientes de una experiencia de miedo, de alto riesgo, de violencia y de muerte.

Estos cinco consiguieron salvar el obstáculo mayor pero no el único. Están en nuestro país pero su deseo de trabajar y enviar dinero a casa está por realizarse; por ahora aprenden nuestro idioma, nuestras costumbres. Nos agradecen el tener donde estar, donde vivir pero sufren porque la situación de necesidad se hace cada vez más acuciante en sus lugares de origen.

De entre el público que les escuchaba salió la voz del tópico, de la ignorancia atrevida que pregunta: ¿quién les engañó diciéndoles que aquí encontrarían trabajo; no saben que estamos en crisis? Varias personas conscientes de la realidad se abalanzaron: pero si ellos no buscaban venir aquí, si son las estructuras sociales y políticas de nuestros países las que provocan que aquellos que tienen menos recursos sean los más perjudicados y no les quede más remedio que arriesgar sus vidas para intentar sobrevivir.

La cuestión no es si cerrar o no los campamentos cercanos a la valla sino primero de todo ¿por qué construimos vallas, por qué no cuestionamos a los gobiernos que no se preocupan de su gente y "arremetemos" contra los pobres que hacen lo imposible por salvar sus vidas?

Otra noticia: unas trescientas personas han perdido probablemente la vida intentando llegar a las costas de Italia. Aquellos a quienes habían pagado para poder salir en lanchas hinchables les obligaron a hacerse a la mar a pesar del mal tiempo y de las pocas posibilidades de llegar a tierra.

El evangelio de Marcos que estamos leyendo estas semanas en las misas de diario nos indican cómo Jesús intentó con sus gestos y sus palabras abrir fronteras: en la religión, en los diferentes estamentos sociales, entre pueblos. Una apertura que con el tiempo le costaría la vida porque ni entonces ni ahora estamos dispuestos a que nadie nos rompa nuestras estructuras, nos cuestione nuestras tradiciones, nos cambie la imagen de Dios.

A Jesús no le interesó pactar ni con los romanos, ni con los fariseos, tampoco con los zelotas ni con los publicanos. Era demasiado libre como para formar parte de un "programa" con intereses creados. La verdad era para todos lo que quisieran escucharle y vivir el mismo tipo de libertad sin seguridades falsas de ningún tipo.

Por eso el evangelio hay que leerlo en un contexto, hay que buscar comentarios de personas entendidas en Biblia que nos den una visión de conjunto y que nos ayuden a interpretar. Si vamos demasiado por nuestra cuenta tenemos el peligro de no entender nada, lo mismo que nos puede pasar cuando oímos las noticias sobre nuestros hermanos de otros países que intentan llegar a Europa o a otros lugares de "primer mundo". No es la ambición o el "querer ser y vivir como nosotros" lo que les mueve en general, sino una necesidad existencial de supervivencia y la necesidad inaplazable de paliar el dolor de sus familias que han dejado atrás.

Si opinamos lo mismo que la mayoría de la gente de nuestro alrededor ¿qué es lo que nos distingue como cristianos, seguidores de Jesús? ¿Rompemos fronteras como Él o nos acomodamos al sentir de quien no considera a los demás seres humanos como hermanos y hermanas? ¿Nos duele el bolsillo y la vida por compartir lo que tenemos y somos?

No basta una sonrisa, una palabra de afecto, es muy poco teniendo un maestro tan radical como el nuestro. El evangelio nos llama a ser buena noticia y para eso hay que usar mucho la cabeza y el corazón.

Claro que no vamos a solucionar los problemas que los gobiernos de muchos países no quieren ni mirar de frente. Jesús tampoco lo hizo, pero cuando alguien se quería justificar delante de Él le plantaba la verdad. No te excuses con argumentos de poco peso. Llama a las cosas por su nombre y no pases a todo el mundo por el mismo rasero. Si hay algo de lo que nos tenemos que ocupar y preocupar los cristianos es que nuestros hermanos y hermanas no sean tratados con la dignidad que se merecen. El sabernos hijas e hijos de Dios nos compromete la vida: hasta dónde sólo depende de nuestro amor y sensibilidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Carmen Notario
Eclesalia

... fui extranjero y me acogisteis ... (Mt 25, 35)

viernes, 13 de febrero de 2015

Ban Ki Moon y las vírgenes necias


DOLORES ALEIXANDRE

Por si no han caído en la cuenta, les recuerdo que en 2015, además de tocar elecciones, “tocaba” conseguir los Objetivos del Milenio (ODM) pero, a la vista está, no han llegado a cumplirse. Llegan las reacciones: dice Ban Ki Moon que la culpa no es de que fueran inalcanzables, ni de que el plazo fuera demasiado corto, sino de que “no ha habido ni focalización de las acciones ni mecanismos para la rendición de cuentas”. O sea que ha pasado lo mismo que cuando aquellas chicas de la parábola evangélica no se preocuparon de echar aceite en sus lámparas y se frustró su objetivo de llegar a tiempo a la boda.

Otros, los cenizos de siempre, aprovechan para repetir que ya lo decían ellos: era una utopía imposible y así aprenderán los pelmas empeñados en dar la brasa con lo de la justicia global; y que ellos se van a esquiar, que este año Sierra Nevada está fantástica.

Menos mal que queda un tercer grupo de gente cabal e inasequible al desaliento que ha tomado la decisión de hacer de 2015 un punto de partida y no una meta frustrada. Apunten sus nombres y siglas si aún no les suenan, porque van a dar más que hablar que el Pequeño Nicolás y Pablo Iglesias juntos (sin dejar de lado a la Pantoja y a la alcaldesa de Alicante, por aquello de la cuota femenina): los de la Alianza Española contra la Pobreza (AECP), una plataforma civil formada por más de 1000 ONGD (posiblemente aquellas en las que trabajamos los alandareños pertenecerán a ella) se han lanzado a la acción con más ímpetus que la Fura dels Baus. Están convencidos, lo mismo que Les Luthiers y más tercamente tropieros que nunca, de que es posible erradicar la pobreza y la desigualdad. Espabilados como hijos de la luz, han hecho lo que Jesús recomendaba: “Aprended... mirad…”, y se han puesto a aprender de las estrategias que han empleado los del Panel Intergubernamental del Cambio Climático para sacarlo adelante. Y se han acordado también de lo que decía Ignacio de Loyola: “Si San Francisco hizo esto, yo lo tengo que hacer; si santo Domingo hizo lo otro, yo también lo puedo hacer”. Así que han dicho: “Si ellos lo han conseguido, por qué no lo vamos a conseguir nosotros; si ellos han logrado focalizar y concentrar la agenda, proponer soluciones compartidas y capacitar a la ciudadanía para controlar los compromisos asumidos por los gobiernos, vamos a aprender cómo lo han hecho. Si en lo de los ODM ha fallado muchas cosas (mea culpa de Ban Ki Moon, falta de previsión del aceite en argot cristiano), de ahí podemos sacar aprendizajes”. De su análisis y estudio sacan la conclusión esperanzada de que contamos ya con mucho conocimiento científico y técnico acumulado como para abordar soluciones realistas y razonables; y que esos saberes son ya una palanca poderosa a la hora de conseguir una vida digna para todas las personas de este único planeta. Lo explican estupendamente y con un lenguaje al alcance de todos en una publicación de Cuadernos 2015 y más, (otra plataforma de ONGD que promueve la participación ciudadana y la movilización social para demandar políticas coherentes con el desarrollo de todos los pueblos).

Resumiendo su propuesta: crear una entidad multidisciplinar formada por científicos, pensadores y expertos del Norte, del Sur, del Este y del Oeste que trabajen todo el año sobre todos los temas de pobreza y desigualdad, que aporten soluciones para cada país, que interactúen con los gobiernos y que permitan unir la ciencia con la política y proporcionen orientaciones políticas para la acción de los gobiernos y de las propias Naciones Unidas.

Está en nuestras manos la tarea de llenar de aceite las lámparas y llegar a tiempo. No nos comportemos como necios.

Dos webs para informarse más y apoyar:

fuente: alandar 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Pobreza y exclusión social en España

España: casi trece millones de personas sufren pobreza y exclusión social


Un 27,3% de la población sufre esta situación, mientras la privación material severa ha crecido un 38%

Durante los años de la crisis, la población con privación material severa ha crecido en más de 800.000 personas, totalizando casi 3 millones, casi el mismo número de personas en situación de pobreza severa (6,1% de la población), constata un último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES).
La pobreza y la exclusión social afectan ya a un 27,3% de la población en España: 12.866.000 personas. Este es uno de los datos principales del último Informe "El Estado de la Pobreza. Seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2009 – 2013", que analiza la situación social en España y sus comunidades autónomas con los últimos datos disponibles según el indicador europeo AROPE,(At Risk Of Poverty and/or Exclusion), propuesto por la Unión Europea, que hace referencia al porcentaje de población que se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social, y realizado por la EAPN (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social). 

La Privación Material Severa ha aumentado un 38%, lo que se traduce en más personas con dificultades para alimentarse adecuadamente, más hogares donde se retrasa el pago de gastos relacionados con la vivienda principal, más personas que no pueden mantener su vivienda a la temperatura adecuada ni tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos. Durante los años de la crisis, la población con privación material severa ha crecido en más de 800.000 personas, totalizando casi 3 millones, casi el mismo número de personas en situación de pobreza severa (6,1% de la población).

El aumento de la desigualdad se ha intensificado entre los años 2009 y 2012. Así lo demuestra la evolución creciente del Índice de Gini, que se había mantenido constante entre 2005 y 2008. Desde un punto de vista territorial, el Informe muestra una gran desigualdad entre las diferentes Comunidades Autónomas. En general, el norte soporta tasas menores de pobreza y/o exclusión social; y el sur, mayores.

Navarra, País Vasco y Aragón tienen tasas inferiores al 20%, y Canarias Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía entre el 35% y el 39%. Un caso especial es el de la Ciudad autónoma de Ceuta, en la que casi la mitad de su población (47%) vive en riesgo de pobreza y/o exclusión social.

El aumento de la desigualdad social que muestran todos los indicadores revela que la crisis ha golpeado con mayor dureza a la clase media y a los grupos sociales más desfavorecidos, demostrando la debilidad de las políticas sociales implementadas, así como la no correlación directa entre crecimiento de PIB y disminución de la pobreza, señalan los responsables del estudio.

El indicador AROPE

El indicador AROPE surge de la concepción multidimensional de la exclusión social y de la consecuente necesidad de establecer un único indicador que recoja de manera eficaz situaciones de vulnerabilidad en las cuales la pobreza es sólo uno de los aspectos relevantes. El indicador combina elementos de renta, posibilidades de consumo y empleo. Es decir, se combinan, medidos en porcentaje sobre el total de la población, los siguientes factores:
  • Población bajo el umbral de la pobreza: Se consideran en riesgo de pobreza las personas que viven en hogares con una renta inferior al 60% de la mediana de la renta nacional equivalente. Para el año 2013, la mediana de renta equivalente es de 13.523 €, por lo cual, el umbral del pobreza se fija en 8.114,2€. Todas las personas con una renta equivalente inferior a esa cifra se consideran pobres.
  • Población con privación material severa (PMS): Agrupa a personas que viven en hogares en los que no pueden permitirse cuatro de nueve ítems de consumo básico definidos a nivel europeo. Los ítems son: Pagar la hipoteca, alquiler o letras. Mantener la vivienda a temperatura adecuada en invierno. Permitirse unas vacaciones de, al menos, una semana al año. Permitirse una comida de carne, pollo o pescado, cada dos días. Capacidad para afrontar gastos imprevistos. Disponer de teléfono.  Disponer de televisión en color. Disponer de lavadora. Disponer de coche.  
  • Población con baja intensidad de trabajo por hogar (BITH): La intensidad de trabajo por hogar se define como la relación entre el número de meses trabajados por todos los miembros del hogar y el número total de meses que, en teoría, podrían trabajar todos los miembros en edad de trabajar. El indicador comprende a las personas de 0 a 59 años que viven en hogares con una intensidad de empleo inferior al 0,24 . 
    El indicador AROPE define de manera agrupada a las personas que cumplen uno o más de los tres criterios mencionados, es decir, a los individuos que componen aquellos hogares cuyos ingresos totales están bajo el umbral de la pobreza y/o sufren de privación material severa y/o tienen baja intensidad de trabajo. Finalmente, el indicador AROPE se expresa en porcentaje sobre el total de la población. Por otra parte,se debe remarcar que el AROPE y la Tasa de pobreza son indicadores diferentes, pues miden cosas distintas; el primero mide pobreza y exclusión en su conjunto y el segundo sólo pobreza. Esta definición implica que las personas que están en situación de pobreza también están contabilizadas en el indicador AROPE, pero es posible que personas incluidas en este último no sean pobres.

    Algunos datos concretos del informe:
    • El paro se ha cebado en los grupos más jóvenes de población. En el cuarto trimestre de 2013 estaban en paro tres de cada cuatro jóvenes de 16 a 19 años, dos de cada cuatro entre 20 y 24 años y uno de cada tres entre 25 y 29 años.
    • En el año 2013, el índice AROPE alcanza al 27,3 % del total de la población, lo que supone un total de 12.866.431 personas en riesgo de pobreza y/o exclusión. Desde el año 2009 el indicador ha subido 2,6 puntos porcentuales. Desde 2007, el AROPE sufre un acelerado crecimiento que, a partir del año 2010 reduce gradualmente su intensidad hasta llegar al año 2013, en el que la tasa prácticamente no ha crecido (0,1%) con respecto al año anterior. 
    • El mantenimiento de la TASA AROPE en el último año se debe a una importante reducción de la Tasa de pobreza que, efectivamente, ha vuelto a la tasa que mantenía en el año 2009 (20,4%). Sin embargo, la reducción de la pobreza experimentada en el año 2013 no se debe, como podría parecer intuitivamente, a una mejora en las condiciones de vida de la población, sino a un mero efecto estadístico causado por la reducción de ingresos en amplias capas de la población.
    • El grupo de mayores de 65 años, cuyas pensiones prácticamente no se han modificado en el periodo, ha reducido su tasa AROPE en 10 puntos porcentuales y su Tasa de pobreza en 11 puntos porcentuales.
    • La privación material severa ha crecido desde el 4,5% al 6,2% entre 2009 y 2012, lo que supone un aumento del 38% en el período analizado. 
    • La pobreza y privación afectan de manera especial a los menores y, por tanto, requieren medidas específicas de apoyo. En este sentido, la pobreza de los menores de 16 años es del 26,7% en 2013, más de seis puntos porcentuales por encima de la tasa que corresponde al conjunto de la población.
    • El grupo de personas que no tienen capacidad para alimentarse con carne, pollo o pescado al menos una vez cada dos días se ha incrementado en un 66% (desde el 2,1% hasta el 3,5%).
    • El 11% de la población vive en hogares donde se retrasa el pago de gastos relacionados con la vivienda principal. 
    • El 67% de las personas tiene dificultades para llegar a fin de mes. Además, casi una de cada cinco personas lo hace con muchas dificultades. 
    • La población que vive en hogares con baja intensidad de empleo (BITH) se ha más que doblado desde 2009 y, alcanza, en 2013, al 15,7% de la población entre cero y 59 años, lo que, en términos cuantitativos, supone unos 5,7 millones de personas. 
    • En el año 2013 había un 11,7% de trabajadores en situación de pobreza, lo que viene a demostrar, una vez más, que no cualquier trabajo protege de la pobreza. Esta cuestión está muy relacionada con la evolución creciente de la jornada parcial que, para el último cuatrimestre de 2013, llega al 16,1% del total de ocupados. 
    • El crecimiento del BITH en el último año fue de 1,4 puntos porcentuales, sin embargo las cifras de paro se han reducido. Esta aparente contradicción es compatible con las altas cifras de trabajo a tiempo parcial.

    Qué es la EAPN

    La European Anti Poverty Network – EAPN (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social) es una coalición independiente de ONG y otros grupos involucrados en la lucha contra la pobreza y la exclusión social en los Estados miembro de la Unión Europea. Esta coalición fue creada en diciembre de 1990 por organizaciones que trabajaban dentro de la Unión Europea con personas que viven en situación de pobreza y exclusión, convirtiéndose en un órgano de consulta por parte del Consejo de Europa. Asimismo, EAPN es socio fundador de la Plataforma Europea de Acción Social.

    La EAPN está comprometida en la erradicación de la pobreza y la exclusión social, busca permitir que aquellas personas que sufren la pobreza y la exclusión social puedan ejercer sus derechos y deberes, así como romper con su aislamiento y su situación, y tiene como objetivo principal situar ambas cuestiones en el centro de los debates políticos de la Unión Europea.EAPN Europa tiene su sede en Bruselas (www.eapn.eu).

    En España, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) trabaja para trasladar este objetivo a la realidad española y por incidir en las políticas públicas, tanto a nivel europeo como estatal y autonómico.


    Fuente: revista21

    martes, 10 de febrero de 2015

    Los problemas globales siguen sobre la mesa (Foro Económico Mundial)



    El Foro Económico Mundial cerró este año su edición 45 tras el debate de grandes retos y situaciones globales, y con la inconformidad de quienes consideran que el evento resulta insuficiente para dar respuesta a serios problemas contemporáneos.

    Del 21 al 24 de enero la ciudad suiza de Davos, sede habitual de la cita, recibió la cifra récord de 2.500 participantes de 140 países, entre ellos unos 40 jefes de Estado y de Gobierno, ministros, directivos de grandes corporaciones, académicos y miembros de organizaciones civiles.

    Bajo el lema "El nuevo contexto global", los asistentes al foro realizaron 280 sesiones de trabajo, en las cuales se guiaron por cuatro ejes centrales: crisis y cooperación, crecimiento y estabilidad, innovación e industria, y sociedad y seguridad.

    Uno de los asuntos más delicados y cardinales de la reunión fue el de la desigualdad entre ricos y pobres, problema que en medio de la crisis económica de los últimos años solo se ha acrecentado.

    Brecha entre ricos y pobres, el reto principal

    El uno por ciento de la población mundial está constituido por aproximadamente 70 millones de personas. Tal cifra es mayor que la cantidad de ciudadanos en naciones como Francia (66 millones) o el Reino Unido (64 millones), pero queda por debajo una veintena de Estados donde se supera ese número de habitantes.

    Cuando la ONU reconoce la existencia de 193 países, el uno por ciento de la población mundial podría caber en un territorio que, si fuera del tamaño de la propia Francia, no ocuparía más que el 0,13 por ciento de la superficie total de la Tierra.

    Sin embargo, 70 millones de las personas más ricas del orbe acumulan la misma cantidad de patrimonio que unos 6.930 millones de habitantes, el otro 99 por ciento de la población del planeta.

    Así lo estimó Oxfam Internacional, una confederación de 17 organizaciones no gubernamentales con presencia en 90 países que advirtió recientemente sobre los graves niveles de inequidad existentes en el nivel planetario.

    El aumento descontrolado de la desigualdad está lastrando la lucha contra la pobreza, señaló la entidad, cuya directora ejecutiva, Winnie Byanyima, fue una de las copresidentas en la reunión de Davos.

    Según el reporte "Riqueza: tenerlo todo y querer más", presentado con vistas a su discusión en la cita, en la actualidad uno de cada nueve seres humanos carece de alimentos suficientes para comer y más de mil millones aún viven con menos de 1,25 dólares al día.

    Pese a la crisis económica mundial iniciada en 2008, que entre sus consecuencias dejó un notable número de desempleados, Oxfam señaló que el uno por ciento más acaudalado del planeta incrementó su fortuna, al pasar del 44 por ciento del patrimonio mundial en 2009, al 48 por ciento en 2014.

    En cuanto al 52 por ciento restante de la riqueza global, la mayor parte (el 46 por ciento) está en manos del 20 por ciento de la población, mientras que el otro 80 por ciento comparte tan solo el 5,5 por ciento de ese patrimonio.

    A decir de Byanyima, en los últimos 12 meses se ha visto a líderes mundiales como el presidente norteamericano Barack Obama o la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, hablar sobre el combate contra la desigualdad extrema.

    Pero aún estamos esperando que muchos de ellos prediquen con el ejemplo. Ha llegado el momento de que nuestros líderes se enfrenten a los intereses creados que impiden lograr un mundo más justo y próspero, manifestó.

    En su Informe de Riesgos 2015, el propio Foro reconoció que la brecha persistente entre los ingresos de los ciudadanos más ricos y de los más pobres constituye el riesgo susceptible de provocar daños más graves en el orbe durante la próxima década.

    Sin embargo, aunque año tras año el problema de la desigualdad resulta abordado de un modo u otro en la reunión de la ciudad suiza, se mantiene como un asunto pendiente que, en lugar de revertirse, continúa su recrudecimiento.

    De hecho, la propia Oxfam denunció en 2014 que las 85 personas más acaudaladas poseían el mismo patrimonio que la mitad más pobre de la población del planeta, una concentración de riquezas que se ha agudizado y hoy se encuentra en manos de solo 80 ciudadanos.

    Múltiples riesgos planetarios

    En sentido general, durante las jornadas del foro se abordaron una treintena de peligros de carácter económico, ambiental, social, geopolítico y tecnológico, todos ellos capaces de provocar un impacto sistémico internacional.

    Junto a la brecha de ingresos, los fenómenos meteorológicos extremos, el desempleo, el cambio climático y los ciberataques fueron considerados, por ese orden, los principales riesgos a escala global.

    De ese modo, el carácter geopolítico de la crisis internacional, los problemas en Ucrania y la situación en el Medio Oriente, los desafíos para el crecimiento de Europa, el cambio climático y la igualdad de género fueron algunos de los asuntos centrales de los análisis.

    Los actuales bajos precios del petróleo también ocuparon gran atención, así como la economía latinoamericana, para lo cual se contó con la presencia de representantes de Brasil, México, Colombia, Perú y Panamá, y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

    Durante la última jornada del encuentro, la secretaria ejecutiva de esa organización, Alicia Bárcena, abogó por implementar acciones destinadas a consolidar los logros sociales del área, y para ello consideró importante estimular las inversiones y realizar un cambio estructural que mejore la integración de las economías en las cadenas de valor.

    Pero más allá de la importancia de los temas tratados, la cita es considerada por diferentes analistas como un espacio que no alcanza respuestas acertadas para las dificultades, y en el cual muchos de los compromisos permanecen incumplidos. A decir del periodista económico estadounidense Lew Rockwell, el Foro de Davos no busca soluciones para la economía global, pues solo se centra en reunir a los responsables de las dificultades que sufren hoy los mercados.

    Pueden decir que quieren arreglar las cosas o volver mejor la vida de la gente, pero lo que hacen es conspirar para que haya más guerras, intervenciones, control económico, y beneficios para la élite del poder, consideró el presidente del Instituto Ludwig von Mises en entrevista con Russia Today. En tanto, la directora ejecutiva de Oxfam indicó que aunque la reunión haya terminado, el trabajo de encontrar las vías para acabar con males como la desigualdad extrema no ha hecho sino comenzar.

    Por su parte, la organización Cultura de la paz realizó una protesta pacífica contra el encuentro y denunció que mujeres y hombres de alto rango toman decisiones concernientes a miles de millones de personas sin escuchar su voz.

    Antes, varios activistas habían colocado en un enclave de la localidad alpina cerca de 140 muñecos de nieve adornados con las banderas de los diferentes países para exigir más estrategias contra la pobreza, la inequidad y el cambio climático.