Parroquia La Milagrosa (Ávila)
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sábado, 30 de enero de 2016

Padre, que todos sean uno (Jn 17,21)



ESTRASBURGO (FRANCIA).


Hemos terminado la semana de oración por la Unidad de los Cristianos y me he encontrado con esta reflexión que nos puede ayudar a que trabajar y vivir por la unidad no sea cosa de un octavario, sino de todos los días


ECLESALIA.- 25/01/16.- Estamos celebrando de enero. Esta fecha se ha ido constituyendo en una cita anual que, los cristianos de distintas confesiones, nos damos para orar por la unidad de la Iglesia de Cristo. Es de Cristo de donde brota la unidad de la Iglesia, por ello cuanto más vivimos de Cristo y en Cristo, más cerca estamos los unos de los otros.

Este año, han sido los cristianos de Letonia, quienes han preparado las celebraciones para esta semana de oración por la unidad, invitándonos a reflexionar sobre la grandeza del bautismo, que nos lleva a tomar conciencia de nuestra vocación común. El texto de la primera carta de Pedro, “Destinados a proclamar las grandezas del Señor” (1Pe 2,9), ha sido escogido como el lema de esta Semana de Oración por la Unidad. Todos los cristianos estamos llamados a proclamar lasgrandezas de Dios, como sal y luz que den alegría al mundo e ilumine las oscuridades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

La idea fundamental que se quiere transmitir con el texto bíblico: “destinados a proclamar las grandezas del señor” (cf. 1 Pe 2,9), es que todos los bautizados, formando parte de diferentes Iglesias y comunidades eclesiales, compartimos la misma vocación a proclamar las grandezas del Señor y la misma llamada a la santidad.

Durante esta semana, los cristianos que profesamos una misma fe en Jesucristo, Dios y hombre verdadero, nos unimos y reunimos en oración para pedir la unidad de la Iglesia de Cristo. Orar por la Unidad es una exigencia, bautismal y evangélica que expresa el deseo de Jesús: “Padre, que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17,21). La oración es la expresión del ecumenismo espiritual, que está al alcance de todos, el cual estamos llamados a vivir, con la certeza de que la oración y la fe mueven montañas y hacen avanzar la unidad de los cristianos.

La división entre los cristianos es un gran cuestionamiento y responsabilidad. Es urgente, pues, que tomemos conciencia del pecado comunitario como es la división. La división entre los cristianos es un escándalo para el mundo no creyente y causa del ateísmo moderno. La división que existe entre las diferentes confesiones cristianas aleja a muchos hombres y mujeres de la fe en Cristo y en su Iglesia. La división es de una gran responsabilidad para quienes profesamos una misma fe en Cristo. Ella es un gran obstáculo para el anuncio del Evangelio. El mundo no puede creer que seamos discípulos de Cristo viéndonos tan divididos, tan alejados los unos de los otros, y hasta condenándonos los unos a los otros; pensando que nuestra Iglesia es la única que posee la verdad plena; y desde esta certeza nos atrevemos a condenar a los hermanos que profesan la misma fe en Cristo. El ecumenismo nos llama a la conversión constante, sin conversión y cambio de mentalidad, la unidad no será posible. La unidad no se realiza en la disciplina y decretos, si bien son necesarios; sino en el corazón, en la inteligencia de la fe y profundidad del amor de unos con otros.

Siendo una realidad que la división existente, no hemos de desanimarnos y si que hemos de reconocer todo lo que se ha avanzado en este camino de acercamiento de unas confesiones con otras; realizando proyectos pastorales y sociales conjuntos, que hace un siglo eran impensables de soñar. Por ello, damos gracias a Dios con el deseo renovado de seguir trabajando y orando para que la unidad de la Iglesia de Cristo sea cada día más real y visible.

Sin ignorar la división existente y el dolor que supone el no poder compartir juntos la eucaristía, no nos quedemos tan sólo en lo que nos separa, sino que tratemos de avanzar en aquello que nos une. Y potenciando lo que ya nos une, poco a poco, se irán clarificando y desapareciendo los obstáculos que nos separan; como dice el papa Francisco: “vivamos la unidad de las Iglesias reconciliadas”.

El Papa Francisco insiste a tiempo y a destiempo para crear una cultura de unidad, de comunión, de familia universal; como fue el deseo de Dios Padre desde el principio de la Creación. Los gestos del papa Francisco hablan por sí solos. ¡Aprendamos! Él hace todo cuanto puede, para derribar los muros de separación y crear lazos de acercamiento, de conocimiento mutuo y de amistad; y así poder avanzar en este proceso de diálogo teológico y eclesiológico que faciliten la unidad visible, tan necesaria para nuestro mundo roto y en continuo conflicto.

Quienes compartimos un mismo bautismo, estamos llamados a vivir la unidad, a trabajarla, primero en nosotros mismo, para luego ser instrumentos de unidad, al interior de nuestra propia familia, comunidad parroquia y a nivel de la Iglesia universal (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Quiero terminar con una oración:

Dios y Padre de todos, que nos has enviado a tu Hijo, nacido de una mujer, para redimir a la Humanidad, para hermanarnos unos con otros, para enseñarnos el camino del amor, de la paz y la unidad.

Jesús, con tu vida y ejemplo, nos ha mostrado el camino a seguir, pues, tú mismo eres el Camino que conduce al Padre de todos los creyentes.

Cristo, con tu resurrección nos has dado a todos una nueva vida, llena de esperanza, de gozo y de luz.

Que tu resurrección, oh Cristo, nos ayude a quitar las piedras de nuestras divisiones, a salir de la oscuridad de nuestros sepulcros, para convertirnos en Luz para este mundo tan necesitado de ella; en Sal que de sabor y despierte el deseo de escudriñar las Santas Escrituras, tu Palabra, donde realmente aprendemos a conocerte, y conociéndote amarte y amándote también amar a nuestros hermanos.

Que desde la fe en tu resurrección, piedra angular de nuestra unidad, formaremos todos unidos un mundo mejor, un mundo donde cada persona sea reconocida, respetada y amada en lo que ella es: hija e hijo de Dios.

Te pedimos la unidad del corazón y de la inteligencia de la fe, y desde esta unidad seamos piedras vivas en la construcción de tu Iglesia, para que ella aparezca ante el mundo lo que realmente es: Santa e Inmaculada, sin fisura ni mancha alguna. Concédenos, Señor, la gracia de embellecer, con nuestra vida, a nuestra Madre la Iglesia, en lugar de crearle arrugas y manchas que empañan su Esplendor y Belleza con nuestra de sus hijos y hermanos. Amén

jueves, 7 de enero de 2016

Creo en el amor (El Video del Papa-Enero) Oración por el Diálogo Interreligioso


El Video del Papa es una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) para colaborar en la difusión de las intenciones mensuales del Santo Padre sobre los desafíos de la humanidad.

Mes a mes acompañaremos al Papa Francisco en sus pedidos de oración. Te invitamos a sumarte. Visita la sección "Quiero Involucrarme" para saber cómo.

El proyecto es una idea de La Machi, la consultora de comunicación para buenas causas especializada en valores religiosos y el cuidado de la creación. 

Ha sido posible gracias al aporte desinteresado de quienes nos acompañan.



Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres 
de diversas religiones, conlleve frutos de paz y justicia.

Papa Francisco

Enero 2016


lunes, 30 de noviembre de 2015

Orar en Adviento por los refugiados



MADRID, 28 Nov. 15 / 02:50 pm (ACI/EWTN Noticias).- La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) lanzó un calendario para vivir el Adviento –tiempo de preparación para la Navidad– de una forma muy especial: Rezando por los cristianos perseguidos y refugiados en distintas partes del mundo.

“Adviento 2015. Cada día una oración”, alienta el calendario, disponible gratuitamente en su sitio web. En los recuadros que conforman el camino hacia Navidad se pide rezar por los cristianos en Irak, Siria y Afganistán, pero también por los refugiados en Somalia, Nigeria y otros países africanos.

El diseño del calendario fue realizado por el sacerdote español Patxi Bronchalo.

“Este domingo comienza el Adviento. ¿Te unes en oración por los millones de refugiados que este año pasarán la Navidad fuera de sus hogares?”, invita AIN en su página de Facebook.

“Te invitamos a rezar cada día por esa ‘Iglesia de campaña’ que es refugiada y refugia a tantos desplazados que permanecen aún en sus países de origen”, alienta la organización.

Para descargar el calendario de Adviento de Ayuda a la Iglesia Necesitada puede abrtirlo y bajarlo haciendo clic aquí

domingo, 27 de septiembre de 2015

Vísperas de San Vicente (Familia Vicenciana)


El sábado 26, la Familia Vicenciana de Ávila, nos reunimos en la Parroquia de la Milagrosa para orar en Vísperas de San Vicente por el don del espíritu compartido del carisma del santo de la caridad. Muy pocos como él alcanzaron a expresa la lógica del don tan alaba por Benedicto XVI en la Caritas in veritate. Esta lógica de la gratuidad está en nuestro día a día más presente de lo que pensamos. Puede que vivamos en un tiempo materialista, individualista y de mercado, pero la resiliencia, esa capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, demostrada en muchas familias que han resistido y resisten en la crisis, hace que lo gratuito, lo que practico Vicente, siga siendo un medio para construir Reino.



sábado, 26 de septiembre de 2015

La meta es la felicidad, el camino...


Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,43b-45):

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»​

Señor Jesús,
tú para nosotros eres el hermano cariñoso,
el amigo oportuno,
el vecino siempre dispuesto a la ayuda 
y ese familiar siempre preocupado de que todo vaya bien 
y de que no falte nada el día de la fiesta.

Señor Jesús,
tú para nosotros eres el prójimo cercano que a veces ni conocemos,
pero que está ahí esperando de nosotros una mirada,
un gesto, una palabra… una vida dispuesta a echar una mano, 
pero también eres el prójimo lejano,
aquel que nos muestran los reportajes y las campañas,
aquel que nos exige a cada uno, en conciencia,
levantarnos, luchar, defender
y comprometernos con la justicia global de los últimos.

Señor Jesús,
tú eres para nosotros el principio y el fin,
el motivo, la razón, la fuente, el sentido,
la posibilidad, la dignidad, el compromiso, la liberación;
nuestra causa, nuestra profecía,
nuestra vida y nuestra resurrección.
Tú eres el Señor de la historia,
el Señor de mi historia,
el Señor de nuestra vida.

Así sea
Oscar Alonso